RECHAZO TOTAL A LA REFORMA CURRICULAR EN CURSO de Profesorasy Profesores del Liceo Eduardo de la Barra


La reforma curricular que propuso el Consejo Nacional de Educación (CNED) que comenzaría a aplicarse el año 2020 para terceros y cuartos medios ha generado un importante debate público. No obstante, dicho debate se ha concentrado en la defensa de intereses disciplinarios, presentándose las razones para evitar la disminución horaria en el plan común general, desde el Ministerio de Educación han respondido que dicha disminución se compensaría con cargas horarias de libre electividad por parte del estudiantado.
Desde nuestra perspectiva, el problema no responde únicamente a la potencial pérdida de carga horaria de ciertas disciplinas, sino más bien a una profundización de la concepción tecnocrática y mercantilizante de la educación pública, lo que se puede sintetizar en los siguientes puntos:
La política de construcción del currículum nacional ha carecido de un diálogo democrático por parte de los distintos actores interesados en el quehacer educativo, lo que ha sido asumido por un conjunto de “expertos” o tecnócratas quienes han decidido unilateralmente la orientación curricular. Teniendo como argumento principal que los sistemas escolares de alto rendimiento responden a dicha estructura, estos en su totalidad se aplican en países desarrollados con un financiamiento de la educación, y una valoración de la profesión docente muy alejada de la realidad de nuestro país. No es primera vez, que la tecnocracia ignora las condiciones contextuales en que se desarrollan los sistemas educativos, por ejemplo: la Jornada Escolar Completa.
Esta reforma curricular responde a lógicas mercantilizante de la educación pública, en primer lugar, porque concibe al estudiantado como un consumidor individual y a las unidades educativas como prestadores de diversos servicios. En segundo lugar, si bien compartimos la necesidad de llevar a cabo una reforma curricular que tienda a potenciar las habilidades asociadas a los intereses de las/os estudiantes, asunto que en la reforma del Gobierno de Bachelet parecía asumir la lógica pedagógica de trabajo interdisciplinario y de proyecto, aspectos que fueron ignorado en los cambios que propuso el actual Gobierno de Piñera, pues refuerza la fragmentación disciplinaria y asumiendo el currículum de tercero y cuarto medio bajo la lógica de la libre demanda (67% es de carácter electivo), transformado el espacio escolar y la convivencia comunitaria en una extensión más del mercado.
Es necesario preguntarse sobre las posibilidades reales de viabilidad de esta reforma curricular en instituciones de educación pública, puesto que demandará una mayor flexibilidad de las plantas docentes que asumirán estos niveles, evitando que los sostenedores, en el mejor de los casos precarizarán los contratos de las/os docentes, debido a que año tras año el 67% de las cargas horarias se definirá por la demanda del estudiantado considerado como “clientes”. En el peor de los casos, esta reforma puede ser una más de las destinadas a demostrar la supuesta ineficiencia de los servicios públicos, para luego justificar la privatización de estos niveles y de la educación pública en general, lo que es coherente con las planificaciones neoliberales. Nos parece correcto que nuestro sostenedor se pronuncie sobre las implicancias administrativas y laborales que tendrá esta reforma.
Finalmente, el desplazamiento de disciplinas con su respectiva nomenclatura no es un hecho menor, más aún si consideramos que las categorías construyen y dan sentido de realidad. Ejemplo de ello, es que la disciplina de “Historia” sea considerada exclusivamente en su obligatoriedad hasta segundo medio, siendo remplazada por “Educación Ciudadana”, lo que no es equivalente tanto en sus temáticas como en las habilidades y competencias desarrolladas. Este es sólo un ejemplo, puesto que estas lógicas se aplicarían en Ciencias, Educación Física y Salud, Artes, entre otras. Es por ello, que rechazamos y llamamos a las comunidades escolares a no descuidarse frente a los procesos de reformas curriculares.

Consejo Gremial de Profesoras/es del Liceo Eduardo de la Barra

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