La Ex Cárcel de Valparaíso, hoy denominada Parque Cultural, en su portal oficial define este lugar como un “sitio de memoria, centro cultural y un espacio público que puede ser visitado libremente de martes a domingo en horario de 10 a 20 horas.” Por lo anteriormente planteado resultó insólita la comunicación enviada por el departamento de comunicaciones del propio Parque Cultural Ex Cárcel a través de las redes sociales el 14 de febrero del 2025:
“A todas las comunidades que se vinculan con este Sitio de Memoria, Centro Cultural y Espacio Público Regional, les informamos que el domingo 16 de febrero el Parque Cultural de Valparaíso - Ex Cárcel estará cerrado al público general. Solo podrán ingresar quienes vengan al Festival Trotamundos Itinerante y a la exposición "Te Amo. Mon Laferte Visual" (para quienes vengan a la expo la puerta de ingreso es por pasaje Cárcel #675)”
Es decir, a este espacio público, el día domingo 16 solo podían ingresar quienes hubieran comprado las entradas respectivas, puesto que ambos eventos eran pagados, desvirtuando de esta manera una de las características esenciales de este lugar, como es el libre acceso para las familias porteñas y el público en general.
Esta situación no tiene justificación alguna, puesto que, más allá de las cualidades de los artistas que tienen todo el derecho a cobrar por su arte, se trata de un sitio de memoria y un espacio público abierto a la comunidad que no puede dejar de lado esta importantísima función limitando el acceso y priorizando eventos privados.
Pero, no se trata solo de esta desagradable y puntual situación aquí planteada lo que está pasando en el sitio de memoria de la ex cárcel pública de Valparaíso, ya que, durante el desarrollo del Festival Trotamundos, el domingo 16 de febrero, un grupo de compañeras que trabajan en la Cocina Comunitaria de la Ex Cárcel irrumpieron en el evento para denunciar maltrato de parte de las autoridades del recinto e intención de querer terminar con la importante labor que desarrollan en el comedor comunitario, que rescata, como parte de la memoria histórica popular, el concepto solidario de la olla común. Son innumerables las actividades realizadas con ese propósito por estas compañeras, especialmente en solidaridad con los presos políticos mapuche, con presos de la revuelta y con víctimas de trauma ocular, por ejemplo.
En un video difundido por las redes sociales, en parte de su intervención y protesta del día domingo 16 de febrero, las compañeras expresaron lo siguiente:
“Una compañera dijo una frase súper importante que es: el hambre, la rabia y la dignidad es igual a olla común. El día viernes, a las once de la noche, nos informaron que las ollas comunes y los comedores populares de la ex cárcel, sitio de memoria, no centro de eventos, cerraba. Por mucho tiempo las ollas comunes han mantenido la memoria real, la memoria concreta y esto es indigno (…) por eso gritamos, por eso entramos a la mala, porque ya estamos cansadas (…) Hemos defendido este parque desde hace años (…) hasta cuando se ríen de nuestros derechos y dignidad. (…) Esto se administra con un directorio. No sé si el directorio en pleno, pero decidieron cerrar las cocinas, con la excusa, porque las excusas han sido muchas, en este caso la excusa de la resolución sanitaria, y el parque, desde el día que se abrió, no tiene resolución sanitaria para el uso de esa cocina. Años de negligencia, cuando el Estado chileno mantiene este espacio, con sueldos millonarios (…) nosotras tenemos derecho a alimentarnos libremente, este es un espacio público, no un sitio privado, no nos pueden quitar las ollas comunes (…)
También en la página oficial del “parque” se expone: “el Parque Cultural de Valparaíso – Ex Cárcel (PCdV Ex Cárcel) es el principal sitio de memoria, centro cultural y espacio público de la Región de Valparaíso, cuyo conjunto se encuentra declarado como Monumento Nacional, categoría de monumentos históricos (“sitio de memoria”), mediante Decreto N°14 “Casa de Pólvora y Ex Cárcel Pública de Valparaíso, actual Parque Cultural de Valparaíso” (2019) y actualizado mediante Decreto N°3 (2020), respectivamente.”
(Fotografía de la ex cárcel tomada del Boletín Codepu V Región donde aparecen familiares de los presos políticos en la puerta principal del recinto)
Y, respecto al punto anterior, Antonio Oyarzo, coordinador del Proyecto Lebu-Colliguay, hizo un llamado a un punto de prensa, ya que, como explicó en dicha convocatoria “decidimos el viernes, después de una reunión que sostuvimos con la gente de la unidad de memoria al interior de la Ex Cárcel, luego de escuchar sus planteamientos, tomar el toro por las astas y, de una vez por todas, manifestar nuestro descontento frente a tanta situación de invisibilidad que estamos observando. Queremos puntualizar y resaltar que nuestra crítica va dirigida a la administración del Parque Cultural Ex Cárcel y no en contra de las trabajadoras, trabajadores y funcionarios que siguen las instrucciones emanadas desde los niveles superiores.
Desde hace algunos meses, cada vez usan menos la palabra ex cárcel y eso es responsabilidad directa de doña Gianina Figueroa, que funciona como representante directa del Ministerio de las Culturas, en la dirección interina de este lugar.
A nosotros se nos limita básicamente nuestros movimientos, sin tener un presupuesto, a pesar que tienen un convenio de 5 años con nosotros, y, lo más grave, es que desde el año 2014, cuando en mi condición de ex presidente del Colectivo de Presos Políticos, junto a Pepe Bonifaz, nosotros hicimos un plano de lo que debieran ser la reconstrucción de tres unidades, unas tres celdas del lugar. Esto nos fue solicitado por la administración inicial que hubo en el lugar. Han pasado diez años y eso se fue a la basura. Hoy día, hay una consultora que está haciendo un trabajo por 195 millones de pesos y ellos están recogiendo de nosotros cuáles son las cosas básicas que interesan rescatar. En una reunión que hubo con ellos se lo dijimos, en primer lugar, hay que abrir la puerta histórica de este recinto por donde nuestras familias, parientes, abogados, gente de derechos humanos, juristas internacionales, llegaban a visitarnos cuando estábamos como prisioneros políticos acá. Hay que abrir esa puerta y exponer en el lugar lo que eran nuestras actividades (…) solicitamos, asimismo, la habilitación de lo que fue la celda de castigo llamada submarino, pero nada de eso se ha concretado. Por todo lo planteado es que este martes 4 de febrero nos manifestaremos en un punto de prensa para exponer nuestras molestias e inquietudes con lo que está pasando en la ex cárcel de Valparaíso. Por eso es que convocamos a tod@s los que luchan por la verdad, la justicia y los DDHH para que este martes 4 de marzo a las 16:30 hrs. a manifestar nuestro desacuerdo contra la Administración de la “ex cárcel” de Valparaíso, por dejar de lado su rol como espacio de memoria y transformarse en un centro de eventos privados”

Hasta la puerta principal de la ex cárcel de Valparaíso, que permanece cerrada con candados y sin ser habilitada, como ha sido solicitado en reiteradas ocasiones, concurrieron hoy martes 4 de marzo algunos ex presos políticos junto a integrantes del Colectivo Proyecto Lebu-Colliguay.
En este lugar, a nombre del Colectivo Lebu-Colliguay, hicieron uso de la palabra Antonio y Carlos, manifestando y reiterando lo siguiente:
Antonio:
“Nos hemos convocado a la puerta de la ex cárcel de Valparaíso y estamos acompañados de ex presos políticos que han pasado por diferentes lugares de detención de la región de Valparaíso y, en particular, por acá, por el Lebu y por Colliguay. La razón de encontrarnos acá, hoy martes 4 de marzo, es para dar a conocer que la administración de este lugar, de un buen tiempo a esta parte, viene insistiendo en hacer público que este lugar el parque cultural y borra la condición de ex cárcel. Jurídicamente este lugar es Parque Cultural Valparaíso Ex Cárcel. Eso no es un detalle menor, es muy significativo, porque tiene que ver con nuestra memoria.
Nos convocan tres hechos significativos, hemos sostenido alguna reunión, el año pasado con una consultora, y esa consultora hoy día está terminando su trabajo y hablan de construir una celda, que recree lo que fue el lugar. En reuniones del año 2014, en el circuito de los ex presos políticos, en el colectivo, nosotros junto con José Bonifaz y con la participación del Colegio de Arquitectos de Valparaíso, tuvimos la iniciativa de entregarles un plano a la dirección de este lugar. De eso no hay nada, se perdió. Exigimos que, por lo menos, haya tres celdas, exigimos que esta puerta histórica se habilitada para que las visitas se inicien en este lugar, que fue un lugar doloroso para nuestras familias.
En tercer lugar, queremos que el denominado submarino, que era un centro de reclusión de castigo al interior de la galería de reos, sea nuevamente habilitado como parte de la memoria histórica. Esas son nuestras tres peticiones más urgentes y esperamos que la persona a cargo de este lugar, doña Gianina Figueroa se interese en escucharnos y en saber de nosotros.”
Carlos:
“Estamos aquí para hacer un reclamo formal. Somos ex presos políticos y en lo principal existe un proyecto el cual se está trabajando, con un valor de 195 millones de pesos, que, por lo que sabemos inicialmente, no está bien formulado. Se han hecho una o dos reuniones con la consultora para ver el programa, el ante proyecto que, se supone, se estaría presentando a fin de año, y no recoge las exigencias históricas respecto de este sitio de memoria. En lo fundamental el tema de cuántas unidades de celdas son las que se van a habilitar y el espacio llamado submarino. Lo que se nos presenta es que el espacio de memoria, el sitio de memoria, de alguna manera se le quiere dejar de lado, por el lenguaje, por una parte, porque vemos que en todas las presentaciones el nombre del lugar aparece como parque cultural solamente. Ex cárcel está borrándose lentamente. Nos parece que eso no debe ser.”
Por otro lado, Tito Tricot, ex preso político presente en esta convocatoria, agergó:
“Lo que me parece que hay que dejar muy, muy claro, es que este es un sitio de memoria sin memoria. La ex cárcel de Valparaíso es un sitio de memoria sin memoria. Es decir, la desmantelaron completamente. Tu entras a la ex cárcel y no hay nada, pero absolutamente nada de lo que existía. Puede ser un paraíso para los artistas, para los cultores del arte, puedes entrar al parque cultural, como le denominan hoy día, y pueden jugar los niños acá, pero respecto a la ex cárcel no hay nada del pasado que se haya preservado de manera íntegra, tal como era en la época que estuvimos prisioneros aquí. Es un sitio de memoria sin memoria al que cada vez se le va restando más ese carácter. Hay que recuperar, preservar y proyectar la memoria hacia el futuro, para que no se olvide nunca lo que aquí pasó.”
En esta ocasión se encontraba también presente la compañera Isolda, trabajadora cultural vinculada al tema de la cocina comunitaria, quien conversó exponiendo su punto de vista y la problemática por la que están atravesando en estos momentos, en relación con el cierre de la cocina, expresando:
“Soy integrante de la Agrupación de Familiares de Ejecutados y Ejecutadas Políticas, Detenidos y Detenidas Desaparecidas. Me convoca acá el venir a acompañar y escuchar la denuncia que hacen los compañeros ex prisioneros políticos de acá de la cárcel y también del barco Lebu, y me sumo a sus palabras con respecto al olvido profundo que este parque ha habitado año tras año, queriendo tapar la memoria, no entendiendo que , por lejos, su valor patrimonial, su valor social, su valor comunitario, tiene que ver con la memoria, con las diferentes capas de memoria que aquí se han ido desarrollando, ya sea de cuando estuvieron los presos comunes, cuando estuvieron los presos políticos, cuando los artistas defendieron el espacio para el arte y la cultura comunitaria (…) la gente que aquí ha administrado, ha dirigido o ha estado en el directorio no le ha dado el peso real a lo que significa tener un sitio de memoria, tener un parque cultural y tener un centro de arte y creación artística (…) La invitación, sumándome a las palabras de los dirigentes de Lebu es a sentarse a conversar el parque que queremos (…) Olvidando la palabra ex cárcel como nombre principal, tapan definitivamente la historia que acá ha ocurrido. Nosotras como agrupación, nosotras como ollas comunes y también como socia de la asamblea de socios y socias, pedimos urgentemente una reunión donde reciban a todas las agrupaciones de derechos humanos, estén o no dentro del parque, y que juntas podamos construir el parque que queremos, que nos merecemos.
(…) Respecto a la cocina, la cocina está cerrada, estamos afuera de ella, eso quiere decir que nos expulsaron. El problema concreto tiene que ver con el área administrativa, desde la seremi de salud, con los permisos sanitarios formales que debe tener un espacio como una cocina grande, una cocina de uso comercial o comunitario, desde la exigencia normativa, ejercicio que debiese haberse desarrollado hace doce años atrás, que ha arrastrado el parque en una negación constante que no tenemos la claridad del por qué, exigiéndole a quienes contratan los servicios del parque o el espacio del parque, a que traiga esas resoluciones, cuando debiese ser el parque quien tuviese esa resolución para todas las actividades que aquí se realizan, inclusive y por prioridad a aquellas que no tienen fines de lucro, sino que son de autofinanciamiento, de autogestión, de solidaridad, como las ollas comunes o los comedores solidarios.”
Guillermo Correa Camiroaga, Valparaíso 4 de marzo 2025
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