Guillermo Correa Camiroag a Desde hace ya varios años numerosas espinas de hormigón armado, producto de la voracidad inmobiliaria, han sido clavadas en el corazón de los cerros porteños alterando la vida de sus habitantes y provocando una enorme contaminación ambiental, no sólo desde el punto de vista del paisaje, sino además con los enormes trastornos urbanos que van unidos a estas construcciones. En sitios en donde existían algunas casas se levantan agresivos edificios de 20 o más pisos, concentrando en un pequeño espacio una gran cantidad de familias con sus respectivos automóviles. FOTO CERRO PLACERES Pequeñas calles de barrio, colectores de aguas lluvias y sistemas de alcantarillado se ven exigidos y muchas veces saturados como consecuencia de estas construcciones en altura. FOTO CERRO BARÓN Cerro Placeres Siendo bastante conservadores, si tomamos en cuenta un edificio de 20 pisos, con un número de 10 depa...
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