El alza de treinta pesos de la locomoción colectiva en Santiago fue el detonante que gatilló la rabia acumulada desde los años noventa, cuando los gobiernos civiles de la post dictadura traicionaron su propio programa, olvidando al pueblo rebelde que se levantó contra la dictadura y prometiendo una alegría que solo llegó para quienes se acomodaron en el poder. El modelo neoliberal, consagrado en la Constitución dictatorial de 1980, no fue cambiado por quienes llegaron a administrar el gobierno y, por el contrario, fue profundizado y perfeccionado con algunas reformas de maquillaje. El origen de la rabia que explotó a lo largo de todo Chile en forma desenfrenada, transformándose en una verdadera rebelión popular caótica, hay que buscarlo allá. La privatización de la salud, de la educación, de los servicios básicos, de las pensiones, de las carreteras y un largo etcétera, constituyeron las gotas que, con la gota del alza de los pasajes desbordaron el vaso y se fueron uniendo pa...