Para la Armada de Chile mayo es una fecha muy significativa y desde el año 1974 ha sido
establecido como el mes del mar, resaltando la figura de Arturo Prat en el Combate Naval de
Iquique que se conmemora cada 21 de mayo. Pero existe un lado “B”, un lado “oscuro” de la
Armada, que tiene que ver con que fue la institución impulsora y gestora del golpe de Estado de
1973 en contra del gobierno constitucional encabezado por el presidente Salvador Allende, golpe
que se inició precisamente acá en Valparaíso.
La participación de la Armada no solo se limitó al golpe de Estado, sino a la feroz represión
desatada en contra de ciudadanas y ciudadanos chilenos por parte de sus integrantes y también a
la instalación de numerosos recintos y campos de detención y tortura como por ejemplo el Cuartel
Silva Palma, la Academia de Guerra Naval, el Barco Lebu, la Base Aeronaval de El Belloto, y los
Campos de Concentración de Puchuncaví, Ritoque y Colliguay.
Respecto de este último recinto, El Campo de Prisioneros de Colliguay, localizado al interior de la
Comuna de Quilpué, fue construido a semejanza de los campos de concentración nazis y
denominado por la Armada de Chile como “Melinka” e “Isla Riesco” con el objetivo de ocultar a los
familiares su localización. Hace algunos días atrás, el viernes 8 de mayo, se inauguró una exposición relacionada con este centro de detención en el Pabellón de Reos de la Ex Cárcel pública
de Valparaíso, la que está a disposición de las porteñas y porteños con acceso gratuito hasta el día
31 de mayo, en horario de 10 a 20 horas, de lunes a domingo.
Ex prisioneros políticos, agrupados en el Colectivo Lebu Colliguay, desde hace varios años han
venido desarrollando un trabajo de investigación sobre algunos recintos emblemáticos de
represión y tortura de la Armada de Chile, como son el Barco Lebu, la Base Aeronaval del Belloto y
Colliguay, trabajo que se ha materializado en documentos, libros, registros fotográficos, videos,
crónicas, arpilleras y maquetas. Todos estos elementos están presentes en esta exposición,
resaltando la maqueta del Campo de Prisioneros de Colliguay confeccionada por el artista popular
Mario Puelche, integrante del colectivo.
Hoy, miércoles 13 de mayo, acudí hasta la Ex Cárcel de Valparaíso para hacer un registro de dicha
exposición y me encontré con la presencia en el lugar de un numeroso grupo de alumnos y
alumnas de Séptimo y Octavo año Básico de la Escuela Patricio Lynch del barrio Miraflores de Viña
del Mar, acompañados por algunas profesoras quienes, dentro de una actividad escolar
denominada salida pedagógica, habían visitado primero el Congreso Nacional y luego decidieron
visitar la Ex Cárcel, Parque Cultural de Valparaíso, encontrándose casualmente con la exposición.
Ricardo Aravena, integrante del Colectivo Lebu Colliguay y ex prisionero político de dicho Campo
de Concentración, aprovechó la ocasión para hacer una detallada exposición al grupo de alumnas,
alumnos y profesoras quienes no solo escucharon con mucha atención el emotivo relato, sino que
hicieron numerosas e interesantes preguntas para profundizar la exposición de Ricardo. Quiero
resaltar una de estas preguntas, formulada por una alumna, quien al ver la maqueta que
representaba este campo de prisioneros circundado por alambres de púas y una torre de
vigilancia, seguramente relacionándola con las imágenes de los prisioneros de los campos de
concentración nazis que había visto en alguna filmación, consultó si “los prisioneros usaban
uniforme”, pero la sorpresa fue mayor cuando Ricardo le relató que andaban en ropa de calle y él
estaba vestido con el uniforme de estudiante secundario, ya que estudiaba en la Escuela Industrial
de Valparaíso y solo tenía 17 años cuando lo detuvieron. Para mí fue muy impactante ver la cara
de asombro de los alumnos y alumnas vestidos con sus uniformes escolares ante dicha respuesta,
porque, de alguna manera, probablemente se sintieron identificados con el testimonio que se les
entregó.
La participación y los comentarios favorables emitidos por alumnos, alumnas y profesoras, dan
cuenta de la importancia que tienen estos Sitios de Memoria y los espacios que permiten instalar
estas exposiciones, que sirven para hacer visibles las violaciones a los derechos humanos
efectuadas por agentes del Estado en contra de chilenos y chilenas durante la dictadura civil
militar, que contribuyen de manera importante en mantener viva y trasmitir de manera
pedagógica la memoria histórica.
Durante la inauguración de la exposición, el pasado viernes 8 de mayo, a la que asistieron más de
un centenar de personas, Carlos Rivera Segovia, ex preso político e integrante del Colectivo Lebu
Colliguay hizo una reflexión respecto a la exposición donde manifiesta lo siguiente: “Nos encontramos en la galería de reos; dando cuenta de una muestra que quiere recopilar el
trabajo de investigación sobre el Campo de Prisioneros políticos secreto habilitado
inmediatamente después del golpe civil-militar por la Marina en la apartada localidad de
Colliguay, al interior de un fundo cedido por la familia Matte para tal efecto.
Se lo construyó con trabajo forzado de prisioneros que fueron trasladados desde el Barco Lebu.
Se le designó con tres nombres: Isla Riesco, Melinka y Operativo X, todos permitían despistar
geográficamente la ubicación del lugar, al corresponder los primeros a islas del extremo sur y el
Operativo X a un sin lugar.
Se lo desmanteló de forma íntegra por los mismos prisioneros; sus elementos se ocuparon en
transformar el Balneario Popular de Puchuncaví en otro Campo de Prisioneros, siempre por
medio de trabajo forzado, en este caso de los prisioneros que fueron trasladados desde
Colliguay a ese nuevo campo donde también serían ubicados prisioneros traídos desde Isla
Dawson.
Tenemos etapas que configuran este dar cuenta:
Como antecedente originario está la visita e ingreso con sobrevivientes al interior del fundo con
el ministro Jaime Arancibia.
La Enredadera de la Memoria fue un signo que de algún modo pedía profundizar la memoria del
sitio con una representación más específica.
El libro “Memorias ocultas de Colliguay” da cuenta de una investigación que busca recoger las
memorias de los prisioneros que ahí estuvieron.
La maqueta del maestro retablista Mario Puelche hace aparecer de un modo emotivo y de
manera sensible lo que fue el campo de prisioneros y como se lo recuerda.
Se instala una primera placa conmemorativa que es vandalizada en muy corto tiempo. Se decide
configurar un espacio definido de memoria, para eso se trabaja con el escultor Leandro Silva,
quien desarrolla una obra en diálogo con la Enredadera y al sacarla del Bosque y ubicarlas de
forma pública se conforma un Espacio de Memoria que tiene presencia y uso significativo.
Son estos los signos de que el Campo de Prisioneros sí estuvo ahí; y los actos convocados en el
lugar permiten una reconstrucción de lo que la memoria puede después de años cobrar como
suyo.
Los textos de los sobrevivientes son relatos difíciles, dejan en suspenso la condición humana,
brutal y sin sentido encarnada en quien asume liquidar al perrito Riesco.
Por otra parte, la emotividad del texto de la hija de Ricardo Aravena nos debe hacer reflexionar,
ella dice: "Ser hija de dos sobrevivientes de la prisión política y la tortura marca la piel, marca la
forma de caminar y de mirar el mundo. Hoy, cuando vuelvo a estos cerros y dejo que las
ventanas me hablen, siento la responsabilidad profunda de no olvidar.”
La reconstrucción mediante maquetas, textos, imágenes y planos nos trae a luz al objeto que
está guardado en nosotros y asumimos también la responsabilidad profunda de no olvidar. El “Colectivo Puntos Suspensivos”, Rafael, Michelle y Rafa participan con nosotros por opción;
desde la aplicación de herramientas digitales de la arquitectura forense han recogido las
experiencias comparadas relatadas por los sobrevivientes traduciendo así sus relatos en forma y
en el emplazamiento de los objetos con sus medidas espaciales que dan cuenta de la dimensión
del Campo de prisioneros en su terreno.
Entonces nos acercamos a una realidad más compleja, ya constituida por el objeto sensible y por
el objeto tridimensional aparentemente desnudo de emoción.
Este trabajo se ha presentado en la Bienal pasada de arquitectura, en ponencias en Colombia y
en una reciente convocatoria temática en la universidad de El Cairo.
Una característica propia de la dictadura fue el intentar borrar documentos, archivos, registros y
textos, así desaparecieron edificios, cuerpos y vidas de compatriotas, pensando seguramente
que borraban toda memoria.
Podemos decir con el trabajo expuesto respecto de Colliguay y en su momento del Barco Lebu,
que no lo lograron.
Juan Tamayo, participante también del equipo desarrolla otro aspecto de estudio que enlaza la
condición aislada, oculta e inaccesible del Campo de Colliguay a una cierta tradición que se
repite por esa elección geográfica en la historia de la prisión política de Chile.
Esta dinámica de trabajo nos plantea nuevas tareas que requerirán otras colaboraciones: cómo
el cuerpo responde a estas memorias cuando las trae a luz y cómo debe luchar consigo mismo.
Otra tarea es como poder dar cuenta de quienes vivieron, nos acompañan o ya no están para
relevarlos desde la experien
cia en común vivida y en certeza; no en aproximaciones.”
Guillermo Correa Camiroaga, Valparaíso 13 mayo 2026

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